¿Después de la caída quien sana las posibles heridas que quedan? 
¿Sera que te condenan o que te quieren ayudar?
 ¿Después de una caída quien queda? 
¿Los que compartieron tus ideas o los que, de mil maneras, te quieren acusar?
 Después de la caída te das cuenta que son pocos los que muestran lo que un día recibieron, la virtud de perdonar. Después de la caída solo queda alguien que no solo disfruta de tu bienestar, que no solo aparece cuando todo es fiesta y va contigo al paso que puedas andar. Que aun cuando los tuyos te han abandonado y apuntan con el dedo para señalar, Jesús sin comentarios arrojo la piedra; dejándola en el paso te dio libertad. ¿Quien soy yo para estar condenando? Si nuestra condición nos delata; somos imperfectos, propensos a fallar. ¿Porque tomar el juicio en nuestras manos? Actuando bajo nuestra conveniencia, nos ciega la apariencia y juzgamos sin piedad...