Ademas de que me abrace, le pedí que me quisiera. Pude lograr lo que nunca otra mujer pudo lograr, demostrarle de verdad que había tanta pasión junta dentro de mi corazón. En media hora de infierno, toque el cielo con las manos. Se notaba en el colchón mas sudor que en cualquier otro, y con caricias intentaba sanar su corazón roto. Porque hace falta mucho mas que dinero o propina de segunda para tapar en el alma ese agujero que de amargura se inunda... Y yo sigo llamándolo, pero ya no se viene a dormir .
Si no hay mal que por bien no venga, ¿que bien te trajo hasta mi?