Una histeria innecesaria, así como descabellada, abandoné cuando te vi. Sentí estragos en el pecho, del mas loco frenesí. Abundancia de promesas, y una súplica de ayuda para ir juntos a la luna. Pasional como sutil, me arrebataste el cielo y lo adornaste. Y con el tiempo me enseñaste qué es el amor, y que en la cama no hay restricción.  
Hoy se que no debe existir placer como admirarte reir .. 


Si ves que hago todo a prisa vas a ver una sonrisa cuando este por concluir, lo hago para estar más tiempo donde siempre soy feliz; en tu espalda, que este día, ha de ser andén del tren que me lleva hasta el edén. Y yo voy a sonreir mientras las sabanas que cubren nuestros cuerpos no dejen escapar el fuego que se encendió por nuestras pieles haciendo fricción, arraigados de pasión.  
Tendré que enterrarme en el sol para volver a sentir ese calor...